Es imperativo tomar acciones que no queremos hacer o emprender tareas mundanas, aburridas o incómodas para progresar.
El proceso del desarrollo personal es doloroso y solitario. Pone a prueba en especial tu fortaleza mental y compromiso con tu persona.
La realidad es que la motivación inicial o la suerte de principiante que usualmente se obtiene al comienzo y que hace que emprender la acción sea fácil, dura poco. Llegarán varios días en los cuales te verás contra la espada y la pared; sin opciones disponibles y sin ganas de actuar, en tal instancia lo único que queda es decidir con firmeza, combatir tu mente y continuar ejerciendo la acción; dándole continuidad a tu proyecto.
En esa continuidad luego del combate interior, es que se encuentra la tierra fértil donde se fructifica tu esfuerzo.
Algo que recordar.


